Alerta por bacteria en hospitales de Toluca ante silencio oficial
El patógeno que recorre hospitales del Valle de Toluca mientras la salud pública guarda silencio
En hospitales públicos del Valle de Toluca hay una alerta encendida. El motivo: la presencia de Acinetobacter, una bacteria hospitalaria conocida por su rápida propagación y, peor aún, por su alta resistencia a los antibióticos. No ha generado comunicados oficiales ni conferencias de prensa; sin embargo, el problema no es menor. El silencio, tampoco.
Este patógeno no es un resfriado mal atendido. Acinetobacter suele atacar donde más duele: pacientes graves, personas intubadas y enfermos con defensas bajas. Provoca neumonías asociadas a ventilación mecánica, infecciones del torrente sanguíneo, de vías urinarias, heridas quirúrgicas y tejidos profundos. En términos claros: complica, prolonga y encarece la atención médica y, en casos extremos, cobra vidas.
La transmisión ocurre por contacto directo o indirecto: manos del personal sanitario, equipo médico contaminado y superficies mal desinfectadas. Algunas cepas incluso pueden sobrevivir en el ambiente hospitalario durante largos periodos. El tratamiento no es sencillo; requiere antibióticos específicos definidos tras pruebas de sensibilidad, ya que muchas variantes son multirresistentes. No hay margen para la improvisación.
De acuerdo con información que ha trascendido en el ámbito médico, los primeros casos en el Valle de Toluca se identificaron en la clínica del IMSS ubicada sobre la avenida Tecnológico, en Metepec. Posteriormente, se habrían detectado más contagios en la Clínica 220 del IMSS y en instalaciones del ISSSTE, donde algunos pacientes permanecen en aislamiento preventivo. Medidas discretas, pasillos cerrados y poca información pública.
Lo verdaderamente inquietante no es sólo la bacteria, sino el mutismo institucional. La secretaria de Salud estatal, Macarena Montoya, no ha emitido ninguna postura oficial: ni para negar, ni para confirmar, ni para explicar si existen protocolos reforzados, cercos sanitarios o acciones correctivas.
En salud pública, callar no es neutral; callar también es una decisión. Mientras tanto, personal médico y pacientes se enteran por trascendidos. La prevención se debilita cuando la información se oculta. Y en un sistema hospitalario ya presionado, una bacteria resistente no es un detalle técnico: es una prueba de capacidad, responsabilidad y transparencia.


