INEGI desmiente a Azucena Cisneros: Ecatepec sigue atrapado en el miedo y la inseguridad
La última Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI dejó al descubierto una realidad que muchos ya intuían: la narrativa triunfalista de seguridad promovida por la alcaldesa Azucena Cisneros no refleja la percepción ciudadana en Ecatepec.
De acuerdo con la ENSU correspondiente a diciembre de 2025, 88 % de los habitantes del municipio consideran que vivir en Ecatepec es inseguro, colocándolo como una de las ciudades con mayor percepción de inseguridad en todo México.
Este dato contrasta brutalmente con las constantes declaraciones oficiales de Cisneros, en las que se ha insistido en que la seguridad ha mejorado bajo su gestión. Mientras la alcaldesa vende una imagen de avance y control, los propios ciudadanos viven con miedo y desconfían de las autoridades locales.
Además, la encuesta revela que la percepción de inseguridad en Ecatepec superó el promedio nacional por un margen considerable, lo que pone en entredicho cualquier discurso que pretenda pintar una realidad distinta a la que sienten quienes transitan sus calles a diario.
En contraste con estos datos oficiales, diversas autoridades municipales han intentado suavizar la percepción social con campañas mediáticas, pero los números de INEGI son contundentes y se sostienen en la opinión de la ciudadanía, no en cifras maquilladas.
Los lugares donde se siente mayor inseguridad —como calles, avenidas cercanas al domicilio o transporte público— siguen siendo prioritariamente mencionados por los encuestados, lo que evidencia el fracaso de las estrategias de seguridad implementadas por el gobierno municipal.
¿Qué hace Cisneros mientras la gente vive con miedo?
La alcaldesa ha priorizado apariciones públicas, discursos y anuncios grandilocuentes que no coinciden con la percepción de los habitantes. La inseguridad real —la que mide INEGI— demuestra que los esfuerzos han sido insuficientes y que su narrativa gubernamental está desconectada de la realidad.
Además, a nivel nacional, ciudades como Ecatepec continúan figurando entre las más preocupantes en percepción de inseguridad, lo que evidencia que los problemas estructurales no están siendo enfrentados con políticas efectivas, sino con propaganda oficial.
Mientras tanto, los ciudadanos ajustan su vida cotidiana: muchos han modificado rutinas, evitan transitar en ciertos horarios, y expresan su frustración con las autoridades que no han sabido garantizar su seguridad ni su tranquilidad, desmintiendo una vez más los discursos oficiales.
En resumen, la encuesta de INEGI le asesta un golpe directo al discurso de Azucena Cisneros: la inseguridad en Ecatepec es alta, palpable y reconocida por la ciudadanía, pero la narrativa oficial sigue tratando de ocultar la ineffectividad de las políticas de seguridad bajo su administración.


