×

El PRI está en revisión, centrado en renovar su dirigencia nacional, mientras que el PRI mexiquense determinará su dirección futura en el proceso de cambio.

El PRI está en revisión, centrado en renovar su dirigencia nacional, mientras que el PRI mexiquense determinará su dirección futura en el proceso de cambio.

Rumbo al proceso electoral de 2027, las fuerzas políticas atraviesan una etapa de reacomodos, pactos internos y definición de estrategias, así como de los nombres que buscarán contender. En este contexto, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrenta un tema que resulta particularmente incómodo para su dirigencia.

De acuerdo con sus propios estatutos, el Consejo Político Nacional deberá sesionar para desahogar la posible —y para muchos necesaria— renovación de la dirigencia nacional. El problema tiene nombre y apellido: Alejandro Moreno Cárdenas, “Alito”, actual presidente de un partido que hoy se encuentra al borde de la irrelevancia.

Moreno Cárdenas se ha empeñado en operar distintas maniobras para mantenerse en el cargo, muchas de ellas consideradas vergonzosas tanto por la militancia priista como por la opinión pública. El propio “Alito” es consciente de que perder la dirigencia nacional sería políticamente terminal para su carrera, por lo que se anticipa una lucha férrea al interior del partido. De acuerdo con personas cercanas a su círculo, el dirigente no contempla ni acepta un escenario fuera del control del PRI nacional.

En el Estado de México, el descontento no es nuevo. Desde la elección nacional pasada, priistas mexiquenses han manifestado su rechazo a la presidencia de Alejandro Moreno y a la dirigencia actual, quienes incluso los acusaron de traición tras la derrota y la transición política que siguió a la candidatura de Alejandra del Moral, ampliamente señalada como impresentable.

En este contexto, los exgobernadores Arturo Montiel y César Camacho Quiroz han reafirmado públicamente su origen y militancia priista, pero marcando una clara distancia y desacuerdo con la situación actual del partido y con la dirigencia impuesta.

Todo apunta a que una parte significativa del priismo mexiquense podría convertirse en una disidencia activa durante la sesión del Consejo Político Nacional, programada —hasta ahora— para este viernes, siempre y cuando no se opere para evitar su realización o se instrumenten mecanismos para prolongar artificialmente la permanencia de “Alito” en el cargo.

Cualquiera que sea el desenlace, el escenario es claro: el PRI profundizará sus fracturas internas, debilitará aún más su presencia territorial en el Estado de México y colocará un clavo más en el ataúd de un partido histórico que hoy lucha más por sobrevivir que por competir

Tal vez te perdiste