Morena y la Soberanía Nacional con mexiquenses de corazón priista se aprestan al jaloneo electoral.
Las denominadas Asambleas en Defensa de la Soberanía Nacional, impulsadas por la dirigencia nacional de Morena como una estrategia para respaldar política y mediáticamente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ante las tensiones derivadas de las declaraciones y amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tuvieron en el Estado de México una expresión que se alejó de su objetivo original.
Lejos de mostrar una imagen de unidad plena entre partido, gobierno y militancia, las asambleas realizadas en territorio mexiquense evidenciaron la profunda división interna que persiste dentro de Morena en la entidad, donde distintos grupos aprovecharon el ejercicio para posicionarse políticamente, desviando el sentido de respaldo institucional a la mandataria federal.
De acuerdo con fuentes políticas, el oportunismo de ciertos liderazgos logró “jalar la cobija” hacia intereses de grupo, dejando al descubierto una fractura que no ha logrado resolverse desde el inicio de la actual administración estatal. Esta situación habría motivado a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez a girar instrucciones para que el secretario general de Gobierno, Horacio Duarte Olivares, convocara con carácter urgente a los diputados locales a una mesa de trabajo programada para el 14 de enero, con el objetivo de recomponer la agenda interna.
Aunque la dirigente estatal de Morena, Luz María Hernández, mantiene públicamente un discurso de unidad, en los hechos la cohesión partidista parece debilitada. Analistas advierten que, de no corregirse el rumbo, Morena podría enfrentar una pérdida significativa de capital político y posiciones estratégicas en municipios y distritos rumbo a las elecciones de 2027, un proceso que, en términos reales, comenzó desde el arranque de este año.
Uno de los grupos que mayor protagonismo tuvo en estas asambleas fue Mexiquenses de Corazón, encabezado por el senador Higinio Martínez Miranda, quien habría utilizado estos espacios para fortalecer su posicionamiento político y territorial en la entidad. Este grupo ha mantenido una disputa constante por el control político del Estado de México desde la llegada de Delfina Gómez al gobierno, sin lograr los espacios de poder que considera le corresponden.
Diversas voces dentro de Morena recuerdan que el distanciamiento de Higinio Martínez con el proyecto nacional comenzó con su oposición a la cancelación del aeropuerto en el Lago de Texcoco, una de las principales promesas de campaña del expresidente Andrés Manuel López Obrador, lo que evidenció intereses que no coincidían con la línea central del movimiento.

Llama la atención que figuras políticas cercanas a la gobernadora Delfina Gómez y al secretario de Gobierno, Horacio Duarte, hayan optado por no participar activamente en estas asambleas, lo que reforzó la percepción de una fractura interna. Este escenario da contexto a la reciente reunión entre Duarte Olivares y la dirigente estatal de Morena, interpretada como un intento por contener el conflicto y evitar que las diferencias internas escalen.
En el fondo, lo que subyace es una lucha abierta por el control político del Estado de México. Las asambleas, más que un acto de respaldo institucional, funcionaron como una plataforma de posicionamiento para grupos internos, en un entorno aún marcado por inercias del pasado, disputas internas y una recomposición política que Morena no ha terminado de resolver en la entidad.


