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Renuncia Óscar Rentería Schazarino en medio de la crisis de violencia en Sinaloa

Renuncia Óscar Rentería Schazarino en medio de la crisis de violencia en Sinaloa

Óscar Rentería Schazarino presentó su renuncia como secretario de Seguridad Pública de Sinaloa este 12 de marzo de 2026, en un momento especialmente delicado para la entidad, marcado por hechos violentos, desapariciones y una creciente presión social sobre las autoridades estatales. La noticia fue difundida por adn40, que señaló que la dimisión fue entregada al gobernador Rubén Rocha Moya. 

La salida del funcionario ocurre en medio de una crisis de seguridad que ha golpeado de forma persistente a Sinaloa y que ha deteriorado la percepción ciudadana sobre la capacidad institucional para contener la violencia. Con este relevo, ya son tres los titulares de la Secretaría de Seguridad Pública que han dejado el cargo durante el actual gobierno estatal, iniciado en noviembre de 2021. 

Hasta el momento de la publicación original, ni el gobierno de Sinaloa ni la propia Secretaría habían detallado públicamente una postura amplia sobre la renuncia. Sin embargo, versiones citadas por el medio apuntaban a que la salida obedecería a motivos personales y a la posibilidad de que Rentería Schazarino asumiera nuevas responsabilidades dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional. 

Óscar Rentería Schazarino había asumido el cargo en diciembre de 2024, tras la salida de Gerardo Mérida Sánchez. Su llegada fue presentada entonces como parte de un esfuerzo por fortalecer la estrategia de seguridad en coordinación con el gobierno federal, en un contexto ya marcado por la disputa entre grupos del crimen organizado en la entidad.

Durante sus 15 meses al frente de la corporación, el reto central fue contener una espiral de violencia ligada a la confrontación entre facciones del Cártel de Sinaloa, particularmente “Los Chapitos” y “La Mayiza”, un conflicto que distintas coberturas periodísticas identifican como uno de los principales factores detrás del deterioro de la seguridad en el estado. 

El impacto social de esta crisis ha sido profundo. En las últimas semanas, reportes periodísticos y datos difundidos desde la Fiscalía estatal han documentado homicidios, desapariciones y robos de vehículos de manera constante. Solo en el reporte correspondiente al 12 de marzo, la Fiscalía registró carpetas por homicidios dolosos, privaciones de la libertad y múltiples denuncias por robo de vehículo. 

La preocupación ciudadana también se ha intensificado por el fenómeno de las desapariciones. Coberturas recientes señalan que Sinaloa enfrenta un acumulado muy alto de personas desaparecidas, mientras colectivos y activistas han denunciado que la respuesta institucional ha sido insuficiente frente al tamaño de la emergencia. 

En este contexto, la renuncia de Rentería Schazarino no solo representa un cambio administrativo, sino un nuevo golpe a la estabilidad del aparato de seguridad estatal. Cada relevo en una dependencia tan sensible vuelve más compleja la continuidad de estrategias, mandos y operaciones, especialmente cuando el problema de fondo sigue sin resolverse y la violencia mantiene presencia cotidiana en distintas regiones del estado. Esta valoración es una inferencia periodística a partir de la recurrencia de cambios en el cargo y del contexto de inseguridad reportado. 

Otro elemento que agrava la lectura pública del caso es que la renuncia ocurre cuando el gobierno de Rubén Rocha Moya ya enfrentaba cuestionamientos por resultados y por el manejo político de la crisis. La permanencia de hechos violentos, junto con la rotación de titulares, ha alimentado dudas sobre la eficacia de la estrategia aplicada en Sinaloa y sobre la coordinación entre los niveles estatal y federal. 

De acuerdo con la información publicada, se prevé que el nuevo titular de la Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa sea anunciado el lunes 16 de marzo. Ese nombramiento será clave, no solo para cubrir la vacante, sino para enviar una señal política y operativa sobre el rumbo que tomará la seguridad en el estado en los próximos meses. 

Hacia adelante, el principal desafío será recuperar la confianza ciudadana y mostrar resultados verificables frente a delitos de alto impacto. El nuevo responsable tendrá que asumir funciones en un escenario de exigencia social, presión política y persistencia criminal, donde los cambios de nombre ya no bastan y la sociedad demanda una estrategia con resultados concretos. Esta conclusión se desprende del contexto descrito por las coberturas consultadas. 

La renuncia de Óscar Rentería Schazarino confirma que la seguridad sigue siendo uno de los frentes más frágiles para el gobierno de Sinaloa. Más allá del relevo institucional, el fondo del problema permanece abierto: la violencia no cede, las desapariciones siguen lastimando a cientos de familias y la entidad continúa bajo la presión de una crisis que exige decisiones firmes, coordinación real y resultados tangibles. 

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