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Sucesión, blindaje y medición: el poder municipal entre herencias y desempeño en el Edomex

Sucesión, blindaje y medición: el poder municipal entre herencias y desempeño en el Edomex

La política municipal en el Estado de México vuelve a exhibir dos de sus rostros más contrastantes: por un lado, la consolidación del poder como patrimonio familiar; por otro, la evaluación ciudadana como herramienta de legitimidad. Ambos escenarios conviven y se tensionan en el mismo territorio, revelando las dinámicas reales del ejercicio del poder local.

La confirmación pública del proyecto político del alcalde Fernando Flores para heredar el cargo a su esposa, Iraí Albarrán, y la medición positiva del desempeño del alcalde morenista Daniel Serrano Palacios en Cuautitlán Izcalli, ofrecen una radiografía precisa del momento político que atraviesan los municipios mexiquenses.

La duda ha quedado despejada. No se trata de rumores ni de interpretaciones maliciosas: la intención de Fernando Flores de asegurar la continuidad de su proyecto político a través de su esposa, Iraí Albarrán, ha sido confirmada desde Quadratín Estado de México, medio que forma parte de su propio entramado informativo. Albarrán es perfilada abiertamente como candidata del PAN para sucederlo en el ayuntamiento.

Lejos de representar una renovación democrática, el movimiento consolida una lógica conocida: el ayuntamiento entendido como patrimonio familiar. La alternancia, en este contexto, se reduce a un trámite interno, y el ejercicio del poder se convierte en un seguro de protección política y administrativa.

Cuando el poder anuncia a su heredera, no informa: se blinda. El mensaje es claro hacia adentro y hacia afuera del sistema político local. No hay ruptura, no hay competencia real, hay continuidad controlada y administración del riesgo.

Este tipo de prácticas tiene efectos profundos en la vida democrática municipal. La percepción ciudadana se ve erosionada cuando los cargos públicos parecen heredarse como si se tratara de bienes privados. La confianza en las instituciones locales se debilita y la participación política se desincentiva.

En contraste, la ciudadanía también observa con atención los resultados medibles. En territorios complejos, la gestión eficaz puede convertirse en un contrapeso simbólico frente a las inercias del poder tradicional.

En ese otro extremo del tablero aparece Daniel Serrano Palacios, alcalde de Morena en Cuautitlán Izcalli, quien se posiciona como el presidente municipal mejor evaluado de su partido en el Estado de México, con un 66.2 % de aprobación ciudadana. El dato lo coloca en el quinto lugar general entre los 125 municipios de la entidad.

No se trata de propaganda ni de narrativa partidista. Es una medición con método, aplicada en uno de los territorios más complejos del estado, donde la densidad poblacional, la presión urbana y el conflicto social suelen desgastar rápidamente cualquier administración.

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